Esa te la compro, Mercedes. Que ni Eladio ni Marcel nos van a invitar a sus casas es seguro. Al lado de ellos somos perraje. Ríete entonces, si quieres, de su derrota. Yo discrepo: hay espacio para todos. Ricos, pobres, blancos, negros. Cabemos, vale, cabemos. Lo que no me cabe es que haces aún ahí. Tomando café y viendo los videos de aquella llorantina en Bárcenas. Cuando tú y los otros deberían estar en la calle, chica. Protestando, marchando. Mostrando tu desacuerdo. ¿O no te sientes humillada por la burla a la que has sido expuesta? Y la pendeja no te hagas. Porque sé, de hecho, que sí leíste los periódicos. Venevisión NO SE VA. Qué ejemplo de probidad y equidad nos da tu presidente, ¿verdad?
¿De qué carajo me hablas entonces, Mercedes? ¿De qué acto de nobleza? ¿De cuál protección a la familia venezolana? Paja, chica. Pura paja.
Te han tomado por el culo. Sí, permíteme hoy ser vulgar. Grosera. Más perraje todavía. Te han tomado a tí y a los otros. A los verdaderos bolsas del cuento. Tanta alharaca y míralo: a tu héroe de plastilina pactando con el más grande. El propio Gustavo. El demonio, Mechita del Carmen. El mismo asqueroso magnate opresor-de-los-desposeídos que estaba con Patty en el aeropuerto cuando soltaste aquel guácala de puro asco. Ese que se enriqueció en la Cuarta. Que se codea con George padre. E hijo. El mismo que apoyó el paro. Y el golpe. Y a Pedro El Breve. Y a todos y cada uno de los militares disidentes. El mismísimo que siguió aquella línea dura en contra de tu plastihéroe. Que fué señalado –dizque con pruebas- de poner las armas, prestar aviones, financiar la desestabilización. El que tenía a Napoleón allí en su casa, levantándole ronchas a Hugo. El que se solidarizó con todos los fascistas, miserables, oligarcas, golpistas, infames, desestabilizadores, ricos de mierda, abyectos seres rastreros de la cochina oposición que tuvieron el gustazo de pasearse por su canal. Ese que –según tu presi- apoya a la CIA, a Posada, al demonio mesmo. El propio putrefacto bicho pro-yanqui, maldito, culpable. El Anticristo, pues. ¿Ya lo olvidaste? ¿Ya lo olvidaron? Coño, pero si sólo han pasado cinco años! ¿O es que la memoria de todos ustedes es también canjeable por un puesto , un bono, unas misiones?
Entonces, no me jodas más con el discurso de la buena televisión. De la guerra sin cuartel a la basura mediática que ha estado encochinando las mentes de los valiosos compatriotas. Del “no” a la chabacanería y a la violencia. Del castigo merecido a los golpistas. Fastídiame cuando me puedas responder qué pasó con Gustavito. Cuánto costó su perdón. ¿Más billetes yanquis para las arcas de tus revolucionarios? ¿ La integridad moral de cada uno de ustedes? ¿La reafirmación por parte tuya y de tus “camaradas” de que no son sino una banda de perros amaestrados por la bota de un oportunista?
Y yo que casi, casi te la compraba. La idea de una televisión de altura. De altura es la prueba de lacayonería que nos están dando. Grande. Digna del más rocambolesco espectáculo de un Joaquín Riviera. Eso sí, con Sarcos al frente, entonando orgullosamente el glorioso Himno Nacional.
Hipócritas.
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