El que me lee desde hace mucho sabe que al gordo de rojo le pido entrega de mis regalos antes de Navidad. A él le molesta sobremanera, pero yo me hago la gafa. Después de esto y esto, me bloqueó en el msn, yahoo, skype, gtalk y demás yerbas. El muy ladino. Sabía todos mis números telefónicos y ya ni atendía. Pero ayer enamoré a Meg con una manzana cubierta de caramelo para que me prestara su celular. Y pacientemente, esperé hasta la medianoche . Encerrada en el baño y sin nadie que me interrumpiera marqué el número de Santa Claus desde el teléfono prestado..
- ¡Meg! ¡Querida! – contestó jubiloso el gordo- Te has portado tan bien este año que me encanta tu llamada. Dime qué quieres, mi reinita...
- Gracias por lo de reinita- suspiré con emoción -. Y....no. No es Meg.
El gordo masculló una maldición bajito, para no despertar a la doña que roncaba a su lado.
- Mira que eres truculenta, atrevida- rezongó- . Has colmado mi paciencia y tendrás nieve pareja en la puerta de tu casa, pá que sepas respetar a los mayores..
-¡No, nieve no, Santita! - le imploré- escúchame por favor...
Y algo bueno debe haber sonado en mi voz que el gordo guardó silencio y me dejó hablarle. Y le conté de todas las cosas bellas que este año me ha dejado y las que aún están por venir. Le hablé de mis alegrías . De lo bellas y responsables que están mis muchachas. Del bebé que no fué y me hizo entender que no era su tiempo. De mi esposo –el mejor del mundo- tan adorable. Tan brillante, tan hermosamente él. De mis in-laws , solidarios, cariñosos, sinceros. De mi insólito papá que siempre anda merodeando por aquí. De mi mami preciosa y aún entusiasta. De nuestra salud de hierro y la de aquellos que amamos. Del conteo de risas que supera siempre con creces al número de lágrimas. De mis hermanos, unidos todos a pesar de los vientos de odio que se empeñan en soplar. De mis amigos, siempre allí a pesar de la distancia. De mis proyectos, dándose uno a uno sin mayores trabas. De mis compatriotas, con corazones renovados de esperanza. De este país y esta gente, que a pesar de los malos augurios no han sido nunca hostiles conmigo...
- No quiero nada , Santita - concluí- porque me has dado tanto este año que me doy por satisfecha.
Callé, esperando. De respuesta recibí un ronquido profundo. El gordo había caído rendido de sueño ante mi elocuencia. Y sin saber cómo, supe que me había escuchado y que dormía con una sonrisa de completa satisfacción – y reconciliación- entre sus mofletudas mejillas.
FELIZ NAVIDAD A TODOS ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥
(porque ya no posteo sino hasta después del 25 :-))
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