lunes, octubre 29, 2007

Crazy October

Mamá y Papá me concibieron en plenas fiestas patronales, haciendo el amor al son de una algarabía de fuegos artificiales y la cacofonía de una banda de músicos tan ebrios como desafinados. De ahí se explica mi perenne movimiento como el saltaperico, mi sobrado talento para el multitasking, haciendo mil cosas a la vez y arrugando el entrecejo cuando alguien menciona la palabra “pausa”. Esa cosa no la conozco. Ya decían mis amigas en la isla que para tenerme quieta había que drogarme. Y es que toda la vida he sido workahólica. Si no hay trabajo , me lo invento. Si no hay qué inventar, ando que me lleva el demonio. La vida apacible de ama de casa no se hizo para mí. Me mata estar en casa. Me siento inútil, muerta.

Lo mío es la calle . Salir a buscar el billete. Me fascina la vida de empresaria, haciendo negocios aquí y allá. Moverme de un lado a otro. Discutir costos, diseñar cosas, hacer proyectos, concretar metas. Planear un trade show, una cita con los chinos, una cena de negocios. Pelearme con el de las etiquetas, escoger las fragancias, enamorar a un cliente rezongón con mi producto. Sentarme con Dylan –nuestro web designer- a reinventarnos. Crear mis catálogos, mis banners. Viajar de aquí para allá visitando expos . Clientes. Proveedores. Inventar mottos. Jugar con el marketing. Hacer investigaciones. Y sobretodo, gozar un mundo con los resultados. Siempre ha sido igual. Desde que salí de la Universidad. Lo único que ha cambiado es el producto: ya no son diseños de casas ni edificios. Son cremas, potingues, lociones, sérums, gels. El campo del cuidado personal es infinito. Y aquí en USA deja excelentes dividendos.

Octubre ha sido de locura. El lanzamiento de un nuevo producto –excelente además- nos trae locos y felices. Además de eso la casa, las nenas, la vida me tienen a millón. Sin tregua. Quien crea que tener empresa propia es sentarse a echarse viento está frito. Se trabaja parejo. Al máximo. Pero eso sí, el fruto de tu empeño es priceless.

¿Lo único malo? Abandonar el blog. Hablar con mis amigos ya no tan frecuentemente. Posponer el viaje a Venezuela una vez más. Así que ya saben mis gat@s que no estoy muerta ni ando de parranda. Les debía este post, aunque rompa mi promesa de no hablar de mi trabajo. Ando haciendo billete . Entonces perdónenme si me pierdo por otro rato más. Eso sí, los quiero y recuerdo un montón.

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p.d. Las tarjetas navideñas que van destino Venezuela las mando la semana que viene, a ver si tengo suerte de que lleguen antes de Enero. Así que mis gat@s que no están en mi lista por favor envíenme sus direcciones por email!

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