Sábado en la noche.
Las últimas margaritas –no las flores- del ya fallecido verano se dejaban colar. Los mismos de siempre. En la misma mezcla extraña. Los jodedores. Los analíticos. Los impredecibles. De repente y ya medio zaratacos nos enfrascamos en un debate que nadie premeditó. What’s the proper loading of toilet paper dispenser? The over method or the under one? O sea cómo carajo es más apropiado colocar el papel tualé en el dispensador. Los más inverosímiles motivos fueron expuestos para defender la teoría de la punta para adelante o la punta para atrás. La cuñada de zutanito insistía en que la punta para adelante no se le perdía jamás. Su mamá le espetó que era una floja, que con rodar el papel un poco se conseguía la punta. La hija de menganito refutaba este argumento, diciendo que con la punta para adelante se controlaba mejor la caída libre del papel. Su hermano la llamó bruta, exclamando a continuación que era lo contrario, debido a unas leyes de física de no sé quién. Mi suegra dijo que me preguntaran a mí que seguro de eso me encargaba yo (mi manía por ordenarlo todo es vox populi) Yo dije que me daba igual la cosa. Y es que jamás había pensado en eso. “What’s your point, Bill?” gritó alguien en el fondo acordándose de que mi esposo existía y estaba allí. Expectación total. Todos callaron para escuchar la opinión del gran gurú....
Entonces mi esposo contestó muy campante que mejor era que nos perdierámos por un buen tiempo, porque de tanto vernos y hablarnos casi a diario terminábamos discutiendo pendejadas.
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