jueves, marzo 08, 2007

Guapachosa


Es como un escenario surrealista. Y hasta absurdo, a veces. Eso de ir manejando a través de parajes llenos de árboles congelados, desnudos y monótonos mientras escucho a todo leco un cidí del impelable Juan Luis. No cuadra. Tampoco el chico que abrigado hasta los dientes pasea su viejo Labrador en la acera contigua. Nada de esta realidad le va bien a esa voz alegre que clama a los cuatro vientos que si él fuera un peje, nadando cruzara el agua. No, no. A mí me cuadra –la voz, no el chico- con cálidos atardeceres, con fiesta de quinceaños, con gente humilde y bonita levantándose tempranito a trabajar. Con franelita, chores y sandalias. Con un sancochito de mero. Con besos en la playa. Con roncito con limón. Con sol del bueno y calor de trópico. Con torneos de dominó. Con quince y último. Con redes implacables atrapando peces atrevidos. Con niños de cabellos quemados por el sol...

Y te diera el verde
prestado de llano
y la cordillera de mi mano
y un racimo ‘e nubes
bajo los cristales
y el rocío que moja mis rosales

…menos a esto. A este cuadro extraño, abúlico y sin alma. A esto no me suena. Es que , como dijo alguien, el infierno tiene que ser frío (frío, frío, como agua del río). Y así será que era el infierno que venía después de otoño , hasta que alguien - tal vez con frenillo en la boca- le dió por cambiar la f por la v...

Y tu cuerpo frágil
vistiera de flores
y serías el sueño de mis amores
y un jardín de espumas
colgaría en tu cuello
y serías la reina de mi reino

Mientras me sacudo al ritmo del merengue tras el volante, siento una mirada perpleja e inquisitiva. La vieja del canal derecho, en su flamante Buick , debe estar pensando que tengo Parkinson. La sorprendo en el bochornoso acto de mirar fijo a alguien y sin darle tregua le sonrío abiertamente , subiendo el volumen para que se entere de lo que se ha estado perdiendo toda su vida. Ella vuelve a fijar la cansada vista al frente, acomodándose nerviosamente el flequillo de su peluca . Es la misma escena de todos los días: en esta pequeña ciudad aún no se acostumbran al tumbao latino en plena hora de tráfico mañanero. Porque yo, en vez de maquillarme las pestañas frente al espejo retrovisor o engullirme un waffle, me contoneo en el asiento so pena de ser observada como bicho de laboratorio. Pregúntame si me importa…..

y te diera amores, vida mía
para estar contigo, noche y día
y la luz más clara, vida mía
reina de mi reino, noche y día
¡oh, oye!

Freno violentamente para no llevarme por delante a un Corolla que se come la luz roja. Teenagers, suspiro. No termino de pensarlo cuando una patrulla policial sale de no sé dónde a perseguir al infractor. La escena me recuerda dónde estoy y reduzco la velocidad, porque entre Juan Luis y la nostalgia ya me imaginaba rumbo a Parguito, buscando el puesto de las cocadas de siempre y soñando con las empanadas de pabellón de la inefable Petra.

oh! oyeeeee!

(ahora ya sabes, amigo mío, el porqué del 440 pegadito a mi nombre)

♥♥♥♥♥♥

No hay comentarios.: