miércoles, septiembre 20, 2006

Touché


Le dije a Aura -la secre- que no quería interrupciones. "Otra conferencia con los chinos?", me preguntó sarcástica. La miré fijo; eso me pasaba por darle tanta confianza. Ella entendió al acto y yo -mordiéndome la lengua para no lanzarle una de mis impertinencias- le riposté que esta vez la cosa era con los españoles. Aurita asintió en silencio y cerró la puerta de mi oficina sigilosamente...

Después de un sorbo de café cargado respiré hondo. Había llegado la hora. No más quejas, no más pedidera de auxilio. Me enfrenté a la máquina. Nos miramos ambas con odio mal disimulado. Ignoré todo lo demás: o ahora o nunca. Y juro que me fajé como las buenas. Al principio casi me vence. Pero en una actitud lusinchesca -y que el abuelo hubiera aplaudido- la embestí con la espada del a-mí-no-me-jodes-tú.

Y gané. Al fin, después de muchas lunas, pude poner un banner en mi sidebar.

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(porque los poquísimos que allí están fueron gracias a manos ajenas)

domingo, septiembre 17, 2006

Para la Dama de los Delfines

Yo, desde que te ví en unas fotos danzando con esos preciosos animalitos, te bauticé así. Es que parecías estar realmente entre tus súbditos y a la vez amigos de toda la vida. Y éstos, andaban más que complacidos de semejante compañía. Sólo le pido a Dios que regreses a compartir con ellos. Una y otra vez. Siempre. Como muchos otros, los delfines brincan y ríen, sí. Pero también te extrañan mucho. Así que no se te ocurra siquiera pensar que no habrá más oportunidades. Las habrá. Y miles.

No te conozco . Pero qué digo: claro que sí. A través de esa maravillosa hija que tienes. Cate. Y por ella y por tí me uno a la campaña por tu recuperación. Pero como soy tan brutaza en eso de los códigos, no me queda de otra que hacerlo así. A mi manera. Porque me fajé como las buenas intentando pegar banners, pero nada. Es que ese tal HTML como que es alérgico a tanta nostalgia...


Así que a los que llegaron aquí y aún no saben nada del asunto -y viven en Venezuela- que manden la palabra CATE al 7733. Esto les va a costar poquísimo: sólo 2.500 Bs. + básico + IVA. A los que viven en el exterior -como yo- y tienen amigos y familia en Venezuela, pues pongan a éstos a marcar como locos. Nada les costará. Es tan insignificante lo que se paga al lado de la tremenda ayuda que están dando. Recuerda: mañana podría ser un ser querido . O tú mismo.


Y para tí, Dama de los Delfines: Ten fé. Que Dios escuchará sin duda las plegarias de los tuyos y también las de tanta gente que a través de tu hija ha aprendido a quererte.
Los delfines están esperándote. No los defraudes.

(Un abrazo muy especial de mi familia desde acá. Lejos en distancia física, pero muy cerca en solidaridad)

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jueves, septiembre 14, 2006

Dilema

Me dijo mi esposo que tenía tres opciones.

La primera era llevarme el laptop al baño privado y trabajar allí cómodamente, sin interrupciones. “Pero el asiento es muy duro”, le dije, “y si fuera acolchadito?” Se hizo el loco. Insinuarle un gasto superfluo le da urticaria....

La segunda opción consistía en mantener una bacinilla hábilmente oculta bajo el escritorio. Y vestir faldas, eso sí. “Esa está bien”, me sonrió. Y ví cierta lascivia en su mirada....

Por lo que creo me quedaré con la tercera: olvidarme de los siniestros ocho vasos de agua que el nutricionista se empeña en mandarme a beber.

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martes, septiembre 05, 2006

Carta -corta- a mi sobrino de dieciocho


Ya sé que no quieres venir. Me lo dijo tu papá, porque tú no te atreves. Siempre evadiendo respuestas. Debiste ser Aries como yo, para que nacieras con esa lengua lampiña como nalga de carajito. Franco , clarito y directo al grano.

En fin, que no vivo en Miami ni en Nueva York. Aquí no vas a encontrar ningún templo sagrado para el perreo. Ni mucho menos esas chicas, pichonas de licuadora. Somos así de aburridos, como nos llamaste. Así que lo siento por tí: no hay reggaetón. Nada. Cero. Silencio sepulcral y absoluto. Desconocimiento total del género. Y yo, estoy feliz. Es muy grato NO escuchar semejante engendro cacofónico en cada esquina. En cada estación de radio. En cada carro. Aquí la vida es bella.

Que no sé perrear? Claro. Es mi orgullo. Y no es la ciática lo que me lo impide, amiguito. Es la vergüenza. Pero tú, dale. Ya te acepté el gusto torcido. Y también los insufribles primos rockeros. Ya ves, resultaron tolerantes los "alienados" esos. Que por cierto, no sabía que Daddy Yankee era de Chacopata. Orgullo autóctono. Qué gran descubrimiento.

Pero no importa. Vive. Y disfruta. Yo también tuve dieciocho. Suele suceder.


Tu Tía.

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