Qué va...... han sido más de treinta días. Agotadores. Extenuantes.
Esto de ser supermujer es bravo. Sí, supermujer. Madre, esposa, cachifa, ejecutiva, estudiante, administradora, hija dedicada. Y encima , como si la abuela no hubiera parido ya quíntuples, organizadora de eventos. Porque casi la familia entera se empeñó en nacer en verano. Mi mamá incluída. Claro, he de acotar que las fiestas quedaron fabulosas. La hawaiiana de los 50 de mi esposito bello , la pool-camping party de Meg y la sorpresa para mamá. No así el bolsillo, que tardará unos mesecitos en recuperarse.
Pero había hoy que hacer un alto para desempolvar esta casa virtual y ventilar sus espacios. Que ya hacía rato que se mecían los comentarios en las telarañas espesas del olvido. Porque fué hoy que los pude leer. Y gracias mil a todos los que me han extrañado. El aprecio y el cariño son recíprocos, mis gatos. Para tal labor de limpieza blogueril tuve de decirle a la secre que andaba de conferencia virtual con unos señores de la China. No interrupciones, por favor. Así que la pobre ya lleva un bloc lleno de mensajes, la mayoría de mi mamá que nunca encuentra el pollo en el maremágnum de nuestro freezer. Mi esposo, que es el peor jefe del mundo -de ésos que piensa que todo el mundo tiene el mismo cohete en el trasero que él- anda por otra ciudad, por lo que me puedo tomar un respiro de una hora. Una hora bendita durante la cual aquí les dejo constancia de que no estoy muerta, que andaba de parranda -y de trabajo- y que hay Perra Nostalgia para rato.

Y entretanto , les dejo una fotico de la más pequeña de mis diablillas y sus dos fieles secuaces. Meg se inventó una fiesta de cumpleaños a todo dar, primero piscina y luego camping en el inmenso jardín con sus BFFs -best friends forever-. Y aunque les dimos la suficiente libertad como para lanzarse hasta el último pedazo de la pobre torta (cosa que siempre soñé hacer y mis viejos jamás me dejaron) y andar mangüereando por el jardín hasta las 4 a.m. no hay probabilidad alguna de repetir la experiencia en años venideros. A menos que se contrate a unos cuantos Marines para la vigilancia. Ya este cuerpecito no está en condiciones de pasarse la noche haciendo smores* ni vigilar que las hiperquinéticas carricitas no derrumben la tienda de campaña cuyo levantamiento le costó al progenitor de la cumpleañera un lumbago espectacular. Amén de las quejas de los vecinos, que nunca supieron porqué gritaban desesperadas que habían visto un grizzly. No hay grizzlies en Virginia, sillies.
Aquí llega un cliente fastidiosísimo e importantísimo y no puedo aguantar más la "conferencia con los chinos". Así que hasta pronto. Y me perdonan si no los visito. Al menos por dos semanas más. Es lo que me queda de trabajo pesado. Si es que sobrevivo también a las clases en la Uni que empiezan el 6 y me van a agarrar completamente fuera de forma.........
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* Una cosa horrorosa que hacen los carricitos en una hoguera cuando van de camping y que consiste en derretir un marshmallow en el fuego, ponerlo en una galleta graham, colocarle un pedacito de chocolate encima y rematar con la otra galleta estilo sandwich. Aún estoy buscando una sola razón del porqué les gusta tanto esa aberración........
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