
Sí. Estoy como ella. Moviéndome a mil, sin más brazos que utilizar.
A tres días de nuestro viaje a España aún hay trabajo que hacer, cosas por terminar, cuentas por pagar, listas por hacer, arreglos que finiquitar. Y mi esposo anda como plancha de chino porque a mí.......se me ha ocurrido inventarme otros asuntos que resolver. A tres días del viaje.
Y es que, ya extrañaba esta sensación de estar dentro de una olla de presión. Esa adrenalina que te corre rauda mientras vas discutiendo detalles, limando instrucciones, de aquí para allá, de allá para acá. Ese cosquilleo raro en el estómago mientras pasan las horas y te dices "coño, todavía no termino y se me acaba el tiempo" y de vaina te has metido un sandwichito de jamón para el almuerzo. Esa sensación de que tienes la guillotina a centímetros y si no te apuras en sacar la cabeza, pues...ya sabes. Masoquista? No. Remembranzas. Es díficil haber vivido veinte años en un tíovivo y de repente encontrar una ciudad y un trabajo donde todo anda a un ritmo normal. Humano. Apacible. Donde nada ni nadie te tiene puesto un dinamo en la cola para que vayas más rápido que lo imposible. Entonces, llena de nostalgia por aquellos tiempos de zozobra, me sumerjo de cabeza en la primera situación de presión que encuentro. Sólo para recordar viejos tiempos. Los tiempos en que me gustaba a morir la sensación del cohete en dónde te conté....
Ci vediamo, amici. De acá me pierdo hasta dentro de dos semanas. Olvídense de posts desde por allá. Me voy a disfrutar cada minuto de esa Feria!
******************
A tres días de nuestro viaje a España aún hay trabajo que hacer, cosas por terminar, cuentas por pagar, listas por hacer, arreglos que finiquitar. Y mi esposo anda como plancha de chino porque a mí.......se me ha ocurrido inventarme otros asuntos que resolver. A tres días del viaje.
Y es que, ya extrañaba esta sensación de estar dentro de una olla de presión. Esa adrenalina que te corre rauda mientras vas discutiendo detalles, limando instrucciones, de aquí para allá, de allá para acá. Ese cosquilleo raro en el estómago mientras pasan las horas y te dices "coño, todavía no termino y se me acaba el tiempo" y de vaina te has metido un sandwichito de jamón para el almuerzo. Esa sensación de que tienes la guillotina a centímetros y si no te apuras en sacar la cabeza, pues...ya sabes. Masoquista? No. Remembranzas. Es díficil haber vivido veinte años en un tíovivo y de repente encontrar una ciudad y un trabajo donde todo anda a un ritmo normal. Humano. Apacible. Donde nada ni nadie te tiene puesto un dinamo en la cola para que vayas más rápido que lo imposible. Entonces, llena de nostalgia por aquellos tiempos de zozobra, me sumerjo de cabeza en la primera situación de presión que encuentro. Sólo para recordar viejos tiempos. Los tiempos en que me gustaba a morir la sensación del cohete en dónde te conté....
Ci vediamo, amici. De acá me pierdo hasta dentro de dos semanas. Olvídense de posts desde por allá. Me voy a disfrutar cada minuto de esa Feria!
******************









