- Ni modo– exclama Yoryi Buche resignado.- Le he dado mil vueltas y nada. No hay otra forma: la conversión es un hecho.
-Te lo vengo diciendo– le sonríe triunfante la Condolencia -. Quieres el Medio Oriente? Abracemos el Islam. Si no puedes con el enemigo tú sabes ya. Además ya me aprendí buena parte del Corán; no nos podemos echar pa’trás.
La morena se tapa media cara con un velo árabe, regalo de la exquisita reina Noor. Debe practicar más el “Eastern Style”. Dicky Dicón, sentado en un cómodo sofá, sonríe al verla:
- Chica, es que hasta te ves sexy con el trapo ése! Ni Hilaria lo luciría mejor que....– Dicky se interrumpe de repente. A la Condolencia no le gusta recibir cumplidos, mucho menos que le nombren a la bicha de los cuernos. Ella lo mira torcido y se va hasta donde está Buche. Le extiende unos cuantos documentos, cada uno con varios párrafos y todos los sellos posibles de la gloriosa Nación.
- Firma– le dice, tajante.
- Qué es eso?– se asusta él.
Ella se los va enseñando uno por uno.
-Este es el compromiso escrito, firmado y sellado de que vas a borrar a Israel de la faz de la Tierra y a entregarle esas tierras a Palestina. Este otro – prosigue la fémina- es tu inscripción en la escuela de montar camello y este último es tu best deal: un Disney en Bahrain, habibi. Con éstas “credenciales” la aceptación será un hecho, para todo lo demás existe MasterCard.
Buche no oculta la emoción: al fin está a punto de hacer su sueño realidad. Qué religión, ideología y demás paja? Lo importante es tenerlo todo. Amo y señor absoluto. Aunque tenga que obligar a Laura a comer tabule con los dedos y vestir al Pato Donald de ayatollah...
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