
Ayer sábado fuimos al cine, dispuestos a ver “The Revenge of the Siths”. Pero.......para la fortuna de mi esposo y mía , vimos que en la sala contigua estaban pasando nada más y nada menos que “Downfall”, la película que habíamos ansiado tanto ver. Ni cortos ni perezosos zumbamos a las niñas en la sala de “Star Wars” y nos enrumbamos a disfrutar de los últimos diez días de Adolf Hitler y la caída del Tercer Reich.
No nos equivocamos: excelente película. “Downfall” (o “Der Untergang”, su título en alemán) es una producción germano-ítalo-austríaca y una verdadera joya del cine. No en balde fué nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera. Trata de los diez últimos días en la vida de Adolf Hitler en su bunker de Berlín, desde su cumpleaños número 56 hasta su suicidio en compañía de su esposa Eva Braun. La caída del Tercer Reich y el miedo y la desesperación que viven Hitler y sus más cercanos colaboradores son plasmados con tal realismo que llegué por segundos a olvidarme de quiénes eran los personajes y a compadecerme de ellos. Sin necesidad de escenas de sexo ( no hay ninguna) y de tanta carnicería al estilo Hollywood nos enganchamos a los últimos días de la WWII y la frustración del ejército alemán ante la inminente llegada de las tropas rusas a Berlín. La historia es parte del testimonio de quién fué la secretaria personal del Führer, Traudl, y también personaje central de la trama.
La magnífica performance del actor Bruno Ganz caracterizando a Hitler nos dejó perplejos a todos. Desde su voz y sus movimientos hasta los espasmos involuntarios de su mano producto del mal de Parkinson. Habría que inventar un premio más arrecho que el desprestigiado Oscar para dárselo a este señor de la actuación. La frialdad de acero de Magda Goebbels a la hora de matar a sus propios hijos en aras del honor alemán; las caracterizaciones de Josef Goebbels, Heinrich Himmler, Albert Speer, Eva Braun y tantos otros que nos hacen sentirnos presentes en ese maldito bunker , viviendo con ellos su mismo pánico y sus mismas miserias humanas. Una película sobre alemanes, hablada en alemán, hecha por alemanes; no hay milagros ni héroes al estilo Spielberg. Sólo historia excepcionalmente contada.
Un verdadero placer fué disfrutar de esta pelicula de dos horas y media que se pasan volando, gracias a la magia del director Oliver Hirschbiegel. Valdrá la pena volverla a ver, hubo una parte importante que se me escapó por ir al baño...
Se las recomiendo altamente, sobretodo a los amantes de la historia contemporánea.
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