martes, mayo 24, 2005

"Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana..."

Hablando de la posible canonización de Juan Pablo II, mi esposo y yo paramos la conversa para ver la película que estábamos esperando: “Our Fathers” , a través de Showtime el pasado sábado (ver trailer aquí). La película está basada en un hecho que conmovió al mundo: en Boston, enero del 2002, el padre John Geoghan fué acusado de pederastia, saliendo a la luz pública más de 130 casos de abusos infantiles cometidos por el cura, además de aquellos perpetrados por otros clérigos de la misma ciudad. Abusos que venían ocurriendo hacía más de treinta años y que la Arquidiócesis de Boston, con conocimiento del Vaticano, se empeñó en encubrir hasta el último minuto. Aunque la película está hecha sin caer en la cursilería lacrimógena de muchas producciones televisivas, no deja de arrugársele a uno el corazón al ver tanta basura . Las víctimas aparecen en la película con sus nombres reales. Muchos de ellos son simplemente recordados a través de familiares: jamás pudieron superar la vergüenza del abuso y se suicidaron.
El sentimiento de asco y rabia se acentúa cuando vemos a Christopher Plummer caracterizar al cobarde cardenal Bernard Law, máxima autoridad de la Arquidiócesis de Boston, quien ocultó los repugnantes hechos y no hizo nada para que la justicia fuese aplicada con todo su rigor a los depravados. Pero gracias a la valentía de un abogado , Mitchell Garabedian, y al coraje de las víctimas al atreverse por fin a denunciar los abusos , se destapa la cloaca. El padre Geoghan fué finalmente juzgado y enviado a prisión por diez años. Quiso el destino que no cumpliera su sentencia: otro reo lo estranguló en su celda el 23 de Agosto del 2003. Alguien quizá asqueado también por la perversidad del cura. En las cárceles los pederastas son siempre los que llevan la peor parte.
Pero, fué el Cardenal Law a prisión por encubrimiento comprobado del delito? Temo que no. Recibió su “castigo” dos años más tarde: Juan Pablo II lo nombra Arcipreste de la Basílica Santa Maria Maggiore en Roma. Además, esta perla :
“Causó, pues, gran sensación en el público norteamericano la celebración de la misa en memoria del papa, el pasado 11 de abril, oficiada por el cardenal Bernard Law, que en 2004 fue nombrado por Juan Pablo II arcipreste de la Basílica de Santa Maria Maggiore en Roma. Pero que es, sobre todo, el arzobispo de Boston que, en 2002, dimitió por haber sido acusado de haber permitido a los sacerdotes reos de pedofilia cambiar de parroquia sin dar información de su delito. Un enfrentamiento grave para sus víctimas fue, pues, la celebración de la misa” *
Como si lo anterior no fuese suficiente, ahondamos más para encontrar en este sitio (uno de los miles que hablan sobre el asunto) más podredumbre. Es cuando uno vuelve a preguntarse por enésima vez si será el clérigo de nuestra parroquia uno más de tantos monstruos que , amparados por una sotana, cometen esa clase de fechoría. A cuántos más seguirá protegiendo la Iglesia? Cuántos niños en realidad han sido víctimas de estos aberrados sexuales y cuántos más han de seguir siéndolo? Hasta cuando seguirán siendo ciegos y sordos algunos padres de familia que han dudado de la palabra de sus hijos abusados por un fanatismo religioso absurdo?

Terminamos así, mi cónyugue y yo, concluyendo que el difunto Papa hizo muchas cosas buenas; pero la canonización le quedará grande.
A nuestro humilde entender, claro está.

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