jueves, septiembre 11, 2008

Estamos con Jenny: Cuentas bancarias y otros datos para tu colaboración!


Cuentas bancarias para depositar tu colaboración con Jenny:

BANCO DE VENEZUELA
Cuenta de Ahorro # 0102 0129 2701 00022043

a nombre de Julia Mercedes Man, C.I . 11.748.495


SOFITASA: Cuenta # 0137 0003 63 0000959972
a nombre de Julia Mercedes Man, C.I. 11.748.495


Dirección postal de Julia Mercedes Man:
Terrazas de Monterrey, Calle C , Casa 109,
San Cristóbal, Edo. Táchira, Venezuela

¡¡¡Dale a Jenny una manito!!!

¿No sabes de qué se trata?
¡Lee el POST ANTERIOR!

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jueves, septiembre 04, 2008

Hazlo.....por tí también



"De nada sirve la vida si no eres solidario con las tribulaciones de tus hermanos."

Los bloggers somos, de alguna forma, hermanos. Hermanos de letra, de llanto, de risa, de confidencias. De quejas y de adulaciones. De fiesta, de luto, de comparsa, de telenovela. De oro y de sueños. Y de esa hermandad, terminamos estando henchidos de puro orgullo. Porque lo más notorio de nuestro vínculo ha sido eso hermoso y tangible llamado solidaridad.

Sé que en anteriores ocasiones ustedes hermanos blogueros han respondido y han ayudado, por ello no me amilano para pedirles que le echen una manito a una de las nuestras, madre ejemplar y mejor persona. Jenny del blog "Unos de Miel y Otros de Limón" está pasando un momento amargo. Duro. Tristísimo. Su mamá está enfermita y su papá también. Padeciendo mientras se dan ánimos el uno al otro. No cuentan -ni Jenny ni su hermana ni sus viejitos- con recursos económicos para costear las medicinas y el tratamiento médico de ambos. Una situación desesperada y desesperante que tiene a Jenny y a su familia contra la pared.

No les pido grandes cantidades porque sé que muchos andan estirando las lochas y las puyas. Pero una pequeña contribución de muchos de ustedes hará una diferencia. Y ayudará muchísimo a Jenny y su familia. Hoy por ella, mañana quizá por tí.

Si puedes colaborar con algo de dinero hazlo a la cuenta de ahorro del Banco de Venezuela Nº 0102 0129 2701 00022043. Está a nombre de la hermana de Jenny: la señora Mercedes Man.


El teléfono de Mercedes es 416 5731644 / 276 3418672. Mercedes y los viejitos residen en San Cristóbal.



Si no tienes ni un bolívar partido por la mitad pero tienes chance de conseguir algunos de los medicamentos a continuación y enviárselos a Mercedes, esta familia de noble corazón y enorme simpatía te lo va a agradecer muchísimo:



1. Para su papá:


Aerochamber con esteroides para los pulmones.

Lercanipidina Clorhidrato 20 mg para el corazón.

Doxazosín para la próstata.

Sertralina 50 mg ara la depresión.

Alprazolam 1 mg para los nervios.

Omega 3 (aceite de pescado y linaza)

Calcio con vitamina D.

Omeprazol

Glucosamina

(Estos son los principios activos de los medicamentos, su nombre comercial no los tengo)


2. Su mamá está tomando:


Unas proteínas de Nutrilite para reconstituirla. Sirve también el Ensure, pero no es tan completo.

Omega 3

Neubión

Calcio con Vitamina D

Sertralina 50 mg

Alprazolam 1 mg

Glucosamina

Omeprazol

Lornoxican (es un desinflamatorio)

Gracias a todos por tomarse el tiempo de leer este post y doblemente gracias por colaborar. Porque sé que lo van a hacer.

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lunes, agosto 11, 2008

A mi árbol de manzanas

Después de cinco años enfermo, te curamos y te vimos renacer.....
y cada flor en primavera fué una promesa (tu promesa),



cumplida meses después al ver tus frutos crecer indómitos bajo el sol, mientras celebrábamos con alegría



la alfombra a tus pies que indicaba que estabas listo para alegrar los paladares,



y ella, tan bella, no perdió tiempo para vaciarte (y adorarte)



perdimos la cuenta de cuántas cestas (como ésta) llenamos de tí....



de tus sabores, de tus colores, de tus aromas...




y benévolos, dejamos unas cuantas manzanas para nuestros invitados VIP,



que no tardaron en llegar (incluídas las ladronas)



Bambi apareció primero, asustado pero hambriento.....




cauteloso siempre, como buen venadito que es....



...aunque Papá Bambo y Mamá Bamba no le hicieron mucho caso a la cámara
(mientras hubiera manzanas qué comer...)



entre tanto invitado conseguimos a Michelle ("because she got a shell", Meg said) e inmediatamente la adoptamos



..antes de que Timmy , en su carrera loca por hacerse de una manzana, jugara fútbol con ella.......



mientras Tammy, su esposa, lo regañaba por comer tanto.....



..sin contar a las ladronas, que no desperdiciaron chance



y se llevaron hasta a la última de las Mohicanas......



mientras, el pastel estaba listo para celebrar tu renacer, el verano y las ganas de comer algo sabroso....



Acompañado con un buen helado y la sonrisa de todos



disfrutamos del mejor apple pie de todo el verano y toda nuestra vida....
gracias a tí!

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viernes, julio 04, 2008

¡Feliz Día, Colegas Arquitectos!

(El rascacielos Chicago Spire, diseño del Arq. Santiago Calatrava )

A todos los arquitectos de Venezuela y el mundo.

A los que hemos hecho de un espacio insípido o vacío algo digno de admirar, vivir y disfrutar.

A los que rescatan de las garras del olvido y la destrucción tantas edificaciones antiguas y valiosas: nuestra historia.

A los docentes, los que siembran la semilla del conocimiento y el arte a futuros profesionales.

A los ambientalistas, aquellos que estamos conscientes de que nuestra casa es la Tierra entera.

A todos los que hemos pasado tantas noches en vela, vacaciones, navidades, años nuevos, puentes festivos y demás yerbas pegados de un plano o de una computadora resolviendo ese proyecto que a la final logramos materializar.

A todos los que pasaron por todo lo anterior y les pagaron miseria.

A todos los que trabajaron duro y por circunstancias de la vida no vieron el fruto de sus sueños hacerse realidad.

A los que se fajan en su trabajo diario aunque el mérito se lo lleve otro.

A todos los exitosos (como Foster), los brillantes (como Pei), los destacados (como Ando), los premiados (como Pelli), los genios (como Calatrava) , los artistas (como Gehry) y muchísimos más que -como ellos- hacen que el espacio urbano sea como un cuento de hadas: hermoso y sorprendente.

A los paisajistas, cuyas obras de arte en la naturaleza nos llenan de regocijo el alma.

A los que empiezan el camino en esta hermosa profesión , porque ellos tienen tres armas poderosas: entusiasmo, creatividad y recursos. Con ellas, el mundo es vuestro.

A los "frustrados" -que no son tal- , aquellos que no pudieron ejercer y sin embargo esa vocación les permite destacarse en otros campos similares.

A los que nos retiramos ya, pero aportamos muchos granitos de arena y satisfacciones. Y sobretodo siempre ejercimos con respeto, rectitud y amor a la ética profesional.

A los que pintan edificios y casitas en una servilleta y sueñan con algún día hacerlos realidad.

A todos ellos,

¡feliz día del arquitecto!

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sábado, junio 14, 2008

En aprietos...


Es omnipresente.

Está en todas partes. Una voltea la cabeza y zás! Allí está. Haciendo algo. Por X o por Y requiriendo mi ayuda para cualquier vaina. Asomándose. Preguntando. Pero ojo, que este fenómeno ocurre solamente cuando esta gafa está maquinando una fiesta sorpresa para él. O esperando el momento propicio para envolver ese regalote que le compró en Dick’s. O tratando de pasar los globos desde la camioneta hasta el cuarto de Meg. O hablando con Grandma acerca de lo que ella va a traer para la rumbita. Y coño, me pregunto amargamente por qué no lo invitan los amigotes o le da la fiebre de pasarse media tarde encerrado en su estudio surfeando en la red cuando yo ando en estos menesteres. No. Siempre tiene que ponerme a trazar las más complicadas estrategias para organizarle una vaina a última hora sin que se dé cuenta .

A veces echo mano de terceros. Al amigo, a quien luego de llevarse a mi esposo por ahí a tomarse unas birritas siempre lo llama la “novia” para decirle que el marido se fué de viaje. Entonces el gringo no tiene de otra que regresar...a casa. A tiempo, claro está, para escuchar el estrépito de la puerta del horno al ser tan salvajemente cerrada. “Perdón, se me fué la mano”, le explico forzando una sonrisa y deseando que la camisa de seda que lancé dentro de aquella cosa no salga hedionda a lasaña de berenjenas.

Otras veces recurro a la vecina. “Dale chica, échale agua a ese fregadero por debajo y llámalo por teléfono", le suplico. Y ella, tan bella, lo hace. Y él va. Más bello él. Pero el hombre es más veloz que el rayo descubriendo que no se le rompió ninguna tubería a la vecina y aconsejándole que no bote tanto el agua que esa vaina no es para siempre. Y no importa que ella, mortificada, le ofrezca un café macchiato con galletitas de almendra y chocolate de Godiva: él siempre tiene algo qué hacer en la casa. Claro que tiene qué hacer. Ponerme a correr como loca desde el garage al cuarto de Meg cargando con una caja del demonio que es más pesada que borracho en velorio y rezándole a San Onofre para que no me haya capturado infraganti. No sin antes, mentar las cien madres de no sé quienes por haberme llevado por delante a la perra en aquella estampida demencial. Cuando recupero el aliento y sin haber sido descubierta lo observo minuciosa y con disimulo para ver si es que él sabe la vaina y se hace sádicamente el gafo para ponerme en aprietos. Pero no. Él sigue siendo el angelote de siempre, mirándome con aquella cara de qué-te-dió-que-estás-tan-agitada. Y yo siento que en realidad, ni idea tiene de lo qué acontece. Es pura mala leche, como dice sagazmente mi hermanito desde los confines del hilo telefónico.

Como ya se me agotaron las ideas para sacarlo de la casa y no tengo las fuerzas para subirme al techo a 40 kph. para esconder el regalo del Día del Padre , decidí ayer mismo no disimular nada más. Pero, oh Providencia! Para mi sorpresa, hoy se fué tempranito el hombre a jugar al golf con uno de los amigotes y ya no regresa sino hasta la noche-noche. Paz absoluta, relax total y asamblea con asistencia multitudinaria en medio de mi living room para afinar los últimos detalles del ágape del día de mañana.

Idos todos, le pregunto a Meg la supercómplice por el regalo de su padre. “Hora de ponerle los globos”, exclamo cantarina, bailando unos pasitos de hip hop. Ella me sigue el ritmo para de repente quedar paralizada, boquiabierta y horrorizada. No hizo falta nada más para caer en la cuenta de que el regalo no estaba en el lavaplatos: reposaba feliz desde la noche anterior en el asiento delantero de mi camioneta, la cual le cedí distraídamente al gringo cuando insistió en llevársela de farra.


FELIZ DÍA DEL PADRE A TODOS

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martes, mayo 27, 2008

La Chuleta

Fuimos a un funeral la semana pasada. Una vecina que apenas conocimos. Su esposo, tras intercambiar algunos comentarios con nosotros, se despidió alegando que tenía que darle la noticia a los contactos de ella por email. Y de repente sentí terror. Si algo me pasa, ¿quién va a decirle algo a mis amigos virtuales? ¿Quién va aclararle a mis cuatro gatos que no ando por Las Vegas apostándole al 9 rojo?

Después de 21 años de independencia total y absoluta no se me ocurre aflojarle mis passwords a nadie. La fuerza de la costumbre, le llaman. No he pensado siquiera abrir una cuenta de correo en pareja. No me interesa preguntarle a mi esposo por sus claves. Y no porque no haya confianza . Al contrario, hay absoluta. Él no tiene curiosidad por revisar mis mensajes y yo tampoco por revisar los suyos. Pero el comentario del viudo me llegó de golpe. ¿Quién va a saber que Nostalgia se fué de este mundo sin despedirse en caso de que el destino le tenga pasaje de ida más temprano que tarde?

Así que desde hoy el gringo tiene una chuleta guardada en su escritorio con todas mis claves (incluyendo la de Blogger) con instrucciones precisas de cómo difundir la noticia. Mañana ya se me olvidará la pendejada, pero por si acaso si ven un post brevísimo y en inglés ya saben que me fuí a la twilight zone sin pasar por go ni cobrar doscientos. Eso sí, dejen bastantes comentarios acerca de lo buena que fuí. Así el hombre se convencerá (diccionario en mano) que esto del blogueo no fué una mera guachafita.

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martes, abril 22, 2008

Reality Show


(monólogo de una de las manicuristas en el salón de belleza que frecuento. traducido al venezolano por esta servidora)

El otro día estaba viendo el final del Biggest Loser. You know, el programa ése donde ponen a un montón de gordos a perder aquella kilamentazón. Coño, la verdad es que los ponen a trabajar duro. Y cuando uno los ve ahí en la pantalla, flaquitos, con aquellas caritas chupadas y las carnitas colgando hasta uno que no es familia se emociona. Provoca caerles a besos, you know? Hasta el momento en que todos los finalistas se la dan de próceres de la patria y te lanzan una retahila de consejos inútiles. Que si yo pude, cualquiera puede. Que sí se puede lograr. Que la voluntad mueve montañas. Entonces me encabrono y apago esa vaina. Sí, cómo no. Sigan creyendo que me van a hacer sentir culpable. Como si estuviéramos en igualdad de condiciones. Suerte que tuvieron. Suerte que no tengo ni tendré yo en mil años. Fíjate, ¿quién me va a dar los 250.000 dólares de premio si pierdo mis 80 libras de sobrepeso? Ah, coño. Eso es tremendo incentivo, you know? Así cualquiera. Pero no. En mi vida real me tendría que contentar con los 50 dólares que mi marido me daría para comprarme par de jeans y dos franelitas en Wal-Mart. Y ni hablar de los entrenadores que se gastan los concursantes. Con la Jillian y el Bob cualquiera le echa ganas. Esos dos que son bellísimos, casi actores de cine. Respirándole cerquita a cada participante. Moviendo pisos, prendiendo fuegos. Do it, do it. Wow, qué cuchituras. Aupando a todos esos gordos con aquel sabor. Nada que ver con las porritas que me lanzaba la vecina avinagrada cuando me iba a correr por la cuadra. Ya quisiera yo tener al Bob ahí agarrándome la cintura en la caminadora. “You got it, you got it”, mientras me sonríe con aquellos dientes blanquitos. Podría dormir ahí y ponerme en piloto automático y caminar toda la noche, you know? Dejar de comer al día siguiente, presa de mil fantasías eróticas. Pero dime tú si verle la barrigota cervecera a mi marido todos los días me va a despertar el deseo de irme trotando hasta el supermarket. Y la casa, vale. El gym que se gastan. ¿Tú has visto cuánta comodidad para perder peso? Eso es un hotel cinco estrellas. Ni en cien años puedo yo ir a un gimnasio así. Superb. Todo personalizado, glamoroso, antiséptico. No, chica. No hay comparación, you know? No me digan que si ellos pueden, yo puedo. A mí me sale irme al Curves del mall de la esquina y trabajar parejo entre los pedos y los sudores de todas aquellas vacas sexagenarias. Cuesta un mundo volver al día siguiente, créeme. Pero lo peor del show ése es la comida, you know: selectos chefs le acomodan el menú a los concursantes, los mejores ingredientes, el mejor ambiente. Nada que ver con las maromas que tengo que hacer por las noches para prepararme una ensalada de atún y tomate para mi lunch del día siguiente. Y encima, cocinarle al marido su carne con papas. Y adivina qué pasa cuando te cansas de preparar dos comidas. Bingo. Terminas comiéndote la carne con papas, you know? Entonces no me salgan con que “si yo pude, tú puedes”. Dame el billete. O sólo pónme en esa casa por cinco meses junto a Bob. No te digo 80 libras. Me vuelvo aire, pues. Y de paso, si me gano el premio, me llevo a ese muñeco de entrenador a gozarme esos reales en Las Vegas. Pero mientras, me sale boliche con el panzón de mi marido y pintarte las uñas a tí. Que por cierto, ¿no has pensado en American Idol? Cantas buenísimo, you know?.

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